Este blog está hecho exclusivamente para entretener y estimular.
La noche más oscura añora a la luna llena, y me la paso en vela. Y en la madrugada futura llenaré con lágrimas un estanque de pena, porque la luna no llega, porque larga es la espera.
Lejos de encontrar la verdad, dejaré volar mi dolor, pues bajo el mismo sol vivirán, y morirán bajo el mismo sol. Quienes te motivan, quienes te castigan, sufrirán sin medida bajo el mismo sol..
Hoy e mirado abajo y lo divisé todo. Luego mire arriba y escuché hablar. Abajo fui un estorbo, arriba… uno más. Comprendí que soy diferente, como todos los demás. Entonces miré al frente, y un poco más allá, clave la mirada ardiente en mil mentiras elocuentes,...
Mueren y lloran, ríen y viven, imploran un crimen, se esconden en su declive. Y piensan las piedras, el junco se quiebra, no hay primavera si no sigues su estela.
He penetrado lugares que puertas no tenían. He sufrido en otros con mil de ellas en donde salir no podía. Confundí poder con querer y en medio me quedé porque de dentro no me salía.
Voy andando por los caminos, caminos lóbregos, caminos de luz. Voy andando sin destino, pues no comparto su existencia, y adivino una referencia, oculta en el camino. Y así, paso a paso, pieza a pieza, camino tosco sin apariencia, caminos lóbregos, caminos...
Ándame ahora, ahora ándame, que soy tu camino y me debes andar. Que no soy destino, pues como yo hay más. Que yo te conozco, Que me buscaste sin más. Ándame ahora, que ahora… hay que andar.
Voz eterna de tu boca profunda cual caverna, que solo provoca lugar en donde las almas lloran tristes y se sienten enfermas. No me hables de ese lugar porque mis oídos ya no te escuchan. Voz profunda de tu boca yerma.
Recuerdo la alcoba, oscura y acogedora, en donde yo, seguro, me sentía tan bien. Recuerdo el invierno a salvo del hielo, que galardonado con un duro, solía rascar tus pies. Cuando escucho la radio, te escucho a ti también, lo recuerdo ahora… y siempre...
Estoy quieto, como nada en este mundo. Ahora está roto el tiempo, inmóvil por un segundo. Ahora es cuando siento la inmensidad, la totalidad y claridad de donde yo soy oriundo. Ahora es mi tiempo, tiempo roto de paz varado en lo profundo. Ahora, y solo...
Y lo entendí. Cuando el árbol me dijo antes de caer, que la eternidad no era placer. Que la muerte era un regalo y la inmortalidad no iba con él. Dijo que vivir así era en vano. Y que solo la vida es vida si de la muerte va de la mano. Y lo entendí.
En la senda del olvido, a medio camino hay un pinar, cuya sombra da cobijo al recuerdo de un suspiro, que un día dejó de andar. Y del pinar yo no me olvido, porque su sombra me hace recordar.
La noche es profunda cual negro telar, pues cerró su ojo, y todo cambia con el parpadear del cíclope estelar. Otras bestias, melodía diferente, otro lienzo, otras gentes, otro pensar. Todo cambia cuando guiña el ojo del ciclope estelar.
De la vida… a la muerte eterna, de la muerte… a la vida eterna. Dime Sol, ¿Dónde estoy mejor? ¿dentro, o fuera de la caverna?
Una mañana soleada, la mirada perdía, y mi tristeza soleaba porque negarla no podía. Ella me seguía, y conmigo jugueteaba, como la hermana pequeña de mi dulce alegría. Una mañana soleada, ella moría. Y no tuve tristeza cuando la mataba mi alegría.
Dividido me siento por ser mártir, o por dejar de serlo, por morir fácil, o vivir sufriendo. Si en cuerpo vivo, en alma muero, si el alma vive, no importa el cuero. Y me pregunto, cada uno de enero… ¿estoy siendo sincero?
Dime… paso a paso, pero ve despacio que nadie te sigue. Advierte… que no hay fracaso, sino cuatro lados al moverte. Cámbiame… media mentira, por la verdad a medias de la rutina, que era mi casa y ahora… esta en ruina.
Mentí mientras dormía, y mi breve alegría, la mentira se creía en un sueño largo, duro y amargo, ¡Y hasta las piedras de mi se reían! Ya me lo dijo el gato pardo, que buscó cobijo arriba en el árbol, cuídate de las fieras que devoran tu alegría, que seguían...
La risa… la de mi niño, es un guiño a la brisa de la felicidad. Su mirada es vida, mi huida cuando sonríe, la savia del árbol que yace radiado, que me guarnece por los cuatro costados con su sombra hasta mi final. La risa de mi niño, es la brisa de mi...
Destino que mientes, la calma pelea, batallas, palabras, encuentros al alba contra viento y marea, no se hunde la barca si antes no ladea.
En mi mente nacen las ganas de libertad, y en mi libertad murió mi ser. El destino, escrito en las venas, en el pecho, sumergidas las penas. Grilletes y cadenas. Sufro por ser.
Nunca quise ser un ángel, ni tanpoco quise brillar, pues no me hace falta música para bailar. No me juzgues por mis alas, porque las perdí cuando nací. No pedí siempre perder, pero las cosas son así.
Al quererte te busqué como el momento busca su presente, petrificándolo al instante. Al odiarte sufrí el fuego en mi carne, mientras mi piel se convertía en diamante. Sigo queriéndote, sigo odiándote, sigues aquí porque es fácil recordarte.